Esta mañana al revisar el correo de mi vieja cuenta de «lycos» me ha venido a la mente una antigua cuestión de la que no hace mucho «hablamos»
NsNc y yo, el destino.
No se trata de ese destino fatalista que no nos deja movernos fuera de sus parámetros, es algo mucho más sutil, cómo explicarlo, es como una sensación que aparece en determinadas situaciones muy concretas.
No os ha ocurrido nunca que cuando reflexionáis sobre algún momento importante de vuestra vida, momento que señaló un antes y un después, un punto de inflexión, acabáis llegando a la conclusión de que de alguna forma aquello que os marcó tenía que ocurrir. Un «sí» que podía haber sido un «no», pero que, sin embargo, fue un «sí». Una respuesta exponánea, sin pensar, de la que media hora después te preguntas «Dios, ¿por qué dije "sí"?, aún estoy a tiempo, puedo rectificar» pero en el fondo sabes que no lo vas a hacer, no hay vuelta atrás, y es más, dentro de ti algo te dice que si la respuesta hubiera sido un «no» tampoco habrías vuelto para cambiarla, pero es que la respuesta fue un «sí», y aún te preguntas el porqué.